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Por su contenido y por sus medidas, se
cree que este lienzo debió formar parte de un conjunto de pinturas de tema
mitológico que le fue encargado a Rubens por el rey Felipe IV con destino
a la "Torre de la Parada", un palacete situado en los montes de El Pardo,
en las cercanías de Madrid.
El palacete (un edificio de dos pisos
de planta rectangular, rematado por torres de finos chapiteles en sus
extremos, muy del gusto de los Austrias), fue el resultado de la
ampliación, llevada a cabo en 1636 y por iniciativa del propio Felipe IV,
de una pequeña fortaleza con cuatro torres de esquina edificada en tiempos
del emperador Carlos V. Su finalidad última fue la de servir de descanso
al monarca durante las muchas cacerías a las que fue tan
aficionado.
Rubens pintó personalmente alguno de los cuadros que
integraron esta amplia serie. Los restantes fueron realizados por sus
discípulos y sus más cercanos colaboradores, teniendo como modelo un
boceto previo a color de pequeño formato de mano de su
maestro.
Ficha Técnica Nº de
catálogo: 1671 Dimensiones: 2,02 X 2,32 m. Tipo de cuadro: óleo
sobre lienzo
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Pedro
Pablo Rubens (1577-1640) Pintura Flamenca (S. XVII)
DIANA Y CALISTO El
pintor, tomando como principal fuente de inspiración el libro de "Las
Metamorfosis" del poeta latino Ovidio, representa en este lienzo una de
las escenas clave de la historia de la ninfa Calisto, acompañante habitual
de la diosa Diana en sus cacerías por el bosque, que fue seducida, como
tantas otras, por el infatigable Júpiter.
Vemos
el momento en el que Diana, conducida al baño por una sirvienta negra,
acaba de descubrir el embarazo de Calisto,
pese a
que ésta intenta vanamente ocultarlo resistiéndose a desvestirse para el
baño o a ser despojada de sus vestidos por sus compañeras.
Sus
luces doradas, su libertad expresiva y la soltura de su técnica permiten
adscribir esta obra a la etapa de madurez de Rubens. No obstante, en
opinión de algunos especialistas, el paisaje pudo haber sido realizado por
Lucas van Udem, uno de sus colaboradores, y algunos accesorios por un
discípulo.
Citada en diversos inventarios del Alcázar de Madrid y
del Palacio Nuevo, la pintura pasó después con los demás cuadros de
desnudo de la Colección Real a la Academia de Bellas Artes de San
Fernando, y no entró en el Museo del Prado (fundado en 1819) hasta 1827.
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