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Sumario
Iris
Lázaro
[1]
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[3]
[4]
La Tauromaquia
en el Arte
Artistas Almerienses
Juan
Martín Hidalgo
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Rincones de Almería
La Netro Cultural
Velázquez
"Las
Meninas"
Pintar un Cuadro
Técnicas de Pintura
El
Rincón del Poeta
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Ricardo
Macarrón
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Obra Recomendada
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Hoc
Posuit Monumentum
LOS MENSAJES DE ETERNIDAD
DE IRIS LAZARO
Casi siempre, al fondo de la
mirada originaria de un artista,
suele haber una cima. Y, al pie de esa cima tutelar, una tierra en la que se siente la plenitud del
arraigo, la conciencia de ser. En la
cima se hallan los límites del más allá, todo cuanto en luces, en nieves, en colores, suele
escapar a la mirada del artista, pero que él persigue y, que a veces - para nuestra fortuna y para la suya
- logra rescatar para fijar perennemente en sus obras. Luego, de la tierra natal - sin verse, pero
sintiéndose, como un fluido - asciende una especie de energía que - para
el que la sabe captar -,siempre da fuerzas al artista. Y lo salva. Y
salva como hemos dicho, su arte verdadero para nosotros, los que lo gozamos.
La cima de Iris Lázaro es el Moncayo. La tierra originaria de la que fluye la savia del ser y del crear en plenitud es para ella su tierra soriana. Esto es lo importante. Luego, ella se formará y se conformará, como todo artista, con las cosas del mundo estudios, técnicas, pintores preferidos o influyentes, viajes, premios, reconocimientos -, pero lo importante es esa semilla originaria de la tierra que, para el que ha sabido apreciarla, fructificará en obras bellas y verdaderas. Ella la da a conocer ahora en otra tierra que tan bien sintoniza con la primera la de Aragón. Así que, como en la parábola evangélica, la semilla
del sincero contemplar ha dado frutos de excepción a través de esta obra.
Hay también como tres planos arquetípicos en la mayoría de los cuadros de esta pintora de personalidad, a la vez, exquisita y firme, delicada y
fuerte: un plano de intemporalidad (su lejanía y fondos de nubes, mares, cimas, vacíos); un plano de humanidad (sus figuras, pero figuras transmutadas por la metamorfosis
del artista: no cualquier figura) y lo que podríamos reconocer como lo temporal eterno
(suelos, baldosas, piedras, muros). Son, sin más, dirán algunos lectores, las cosas de siempre. Pero el gran don de la pintura de Iris Lázaro es que aquella ha sabido transformar y metamorfosear esos arquetipos como sólo ella sabe hacerlo. Y su obra
es, sin más, el don del arte verdadero.
Cielos, cuerpos, piedras, son en sus cuadros los de siempre, pero a la vez sabemos que no son los mismos, porque la artista logra insuflar en formas y colores su maravilloso sentido de intemporalidad, que hace de ellos materiales sagrados, fuentes de permanencia, símbolos de infinitud. En esto Iris sintoniza muy bien con los artistas esenciales del paisaje universal - citaremos aquí, para entendernos deprisa, uno solo de esos nombres:
Gaspar David Friedrich. Pero ella, como persona de nuestro tiempo, ha sabido traer a sus cuadros las pátinas, lacras, huellas de éste. Lo apreciamos sólo en levísimas señales - ropajes como muertos, letras quebradas, ruinas desoladas -, pero a la vez de una manera muy contundente.
Antonio Colinas (Album
Letras - Artes)
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Exposiciones
1978
Concurso Nacional de Pintura, Almería, España
1978
Museo Español de Arte Contemporáneo, Madrid, España
1979
Embajada de España, Paris, Francia
1980
Galería Parke 15, Pamplona, España
1981
Sala Gaudí, Barcelona, España
1982
Exposición itinerante en Japón:
Galería Kubota, Tokio,
Center Galería, Yokohama Meguroku, Sanwa Bank, Tokio
1984
Sala Gaudí, Barcelona, España
1987
Galería Alfama, Madrid, España
1992
Summer Gallery, Madrid, España
1992
Galería Jalon, Zaragoza, España
Ferias
de Arte
1980
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de Basilea, Suiza
Galería
Galería
Alfama, Madrid, España

Iris
Lázaro
lazaro@eu-artists.com
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